XXVI Concurso Internacional de Pintura Infantil MOA

Convocatoria al XXVI Concurso Internacional de Pintura Infantil MOA (Año 2022)

MOA Museum of Art y el Colegio de Arte y Ciencia de la Vida convocan: a los niños y niñas residentes en la República Mexicana a participar en el XXVI Concurso Internacional de Pintura Infantil MOA.

Bases:

1) Tener de 3 a 12 años cumplidos con fecha límite hasta el último día del mes de diciembre de 2022.

2) Residir en la República Mexicana.

3) Podrán participar niños de preescolar y primaria de acuerdo a las siguientes categorías:

Preescolar: “Categoría A”

Primaria: “Categoría B”

4) Los dibujos deberán realizarse en cartulina (no muy gruesa) de 54 x 38 cm. Esta medida es requisito indispensable.

5) Las técnicas que se aceptan son: acuarela, pastel y crayola. Se descalificará cualquier otra técnica.

6) Las obras NO deberán ser enrolladas.

7) Las obras deben ser originales; en caso de ser producto de inspiración de algún trabajo artístico ya existente, deberá darse crédito expresamente al autor del trabajo que motivó la creatividad de la obra presentada; serán descalificados los dibujos que sean copia.

8) Cada obra llevará una etiqueta adherida en la parte posterior, con los siguientes datos de quien participa:

  • Nombre completo.
  • Título de la obra participante.
  • Nacionalidad de quien concursa.
  • Edad de quien concursa y fecha de elaboración de la obra.
  • Grado que cursa.
  • Categoría en la que se participa.
  • Domicilio completo (incluir C.P.).
  • Número telefónico (casa y celular).
  • Nombre de la escuela o taller de donde proviene el dibujo.
  • Dirección completa de la escuela o taller, nombre del profesor y número telefónico.
  • Medio por el cual se conoció este concurso.
  • Crédito expreso al autor del trabajo que motivó la creatividad de la obra presentada que sea producto de inspiración de algún trabajo artístico ya existente, si ese fuera el caso.

IMPORTANTE: Escribir el correo electrónico y el número telefónico de un contacto familiar (madre, padre o persona tutora).

9) Anexar una breve explicación de lo que se quiere transmitir con el dibujo.

10) Se requiere que todos los datos sean claros y estén completos, especialmente en el caso de correos electrónicos y números telefónicos ya que se dará aviso vía telefónica o por correo electrónico. 

La Fundación Tláloc ofrece consultar su página a cualquier artista infantil que no esté seguro de lo que desea dibujar, para elegir el tema que más le guste: http://decalogosustentable.org

La fecha límite para entrega de las obras: 31 de mayo de 2022

Se informará a los seleccionados con antelación del lugar y hora de la premiación.

NOTA IMPORTANTE:

Las obras deberán cumplir con todos los requisitos anteriores para poder participar, de lo contrario, serán eliminadas. 

Los resultados se publicarán en nuestra página web:

www.moa.edu.mx, a partir del día 6 de septiembre de 2022

Se premiarán 48 dibujos y la obra que obtenga el premio “Luis Nishizawa” de Categoría B, primaria, participará en Japón.

Las obras se pueden entregar o enviar a:

        • MOA, Colegio de Arte y Ciencia de la Vida

Industria Minera #204, Col. Científicos

C.P. 50075, Toluca Edo. de México

Tels. : 722 272 49 77 y 722 237 52 79

Horario de recepción: Lunes a viernes, de 10:00 a 17:00 Hrs.

        • Museo Taller Luis Nishizawa

Bravo Norte #305, Col. Centro

C.P. 50000, Toluca Edo. de México

Tel:. 722 215 74 65

Horario de recepción: Martes a viernes, de 9:00 a 18:00 Hrs.

        • MOA Ciudad de México

Luz Saviñón #304, Col. Del Valle

C.P. 03100, Ciudad de México

Tel:. 55 55 36 14 70

Horario de recepción: Lunes a viernes, de 10:00 a 16:00 Hrs. (Previa cita)

En todos los casos, para confirmar recepción o para consulta o duda sobre esta convocatoria se pone a disposición la dirección electrónica: pintura.infantil@moa.edu.mx

¿Carencias? por Lara

   Mi nombre es Lara Emilia , tengo 17 años y nací en Toluca, curso el cuarto semestre de preparatoria. Tras una semana de observación y conversaciones con mis amigos y compañeros he escrito las carencias y deficiencias de los jóvenes que me rodean en diversos puntos.

   Desde hace diez años, es muy peculiar la vida en familia: Llegar a casa y no encontrar a nadie. Comer lo que haya en el refrigerador no es el problema, el no encontrar comida caliente tampoco, el problema es que nos sentamos a una mesa solos sin más que un celular en la mano. Llegan nuestros padres en las tardes, ya cansados de tanto trabajar y subsanan su ausencia con un simple “¿Cómo te fue hoy?”, “¿Qué tal la escuela?”, “¿Ya comiste?”. Nos acostamos sin haber cruzado un número importante de palabras con nuestros padres y al día siguiente nos volvemos a levantar y a empezar la rutina de siempre, y es en los fines de semana cuando parece que el descanso del trabajo de nuestros padres nos permitirá hablar con ellos y resulta que se encuentran cansados para entablar una conversación.

   Por otro lado la falta de responsabilidad en ésta generación es un problema notorio que duele y entristece. No hay ese compromiso en la mayoría de los jóvenes, el conformismo nos ha alcanzado, el hambre de ver un mundo mejor no es más que una moda, no es más que una foto dando croquetas a los perros de la calle que se comparte en Instagram.

   Es preciso admitir que somos esclavos del Internet y las redes sociales. Está científicamente comprobado que los likes y los mensajes son adictivos, hacen que se suelte una sustancia placentera en nuestro cerebro; por eso dormir, comer, correr, jugar, vivir con un celular en cierto punto, para nosotros, deja de ser una herramienta y se convierte en una dependencia, una necesidad que para controlarse necesita atención y ayuda de más de uno. Una vez leí que las grandes ideas suceden cuando divagas, cuando piensas en todo y a la vez en nada y a los jóvenes nos ha sido arrebatada ésta posibilidad con los celulares; no hay momento de divagar, siempre hay algo a la mano que nos permite matar horas de ocio.

   La falta de pudor y respeto por el cuerpo es un tema concurrente sobre todo para las jóvenes. Sé que vivimos en el siglo XXI y que el feminismo ha roto estándares de comportamiento para la mujer pero eso no justifica el hecho que una joven pueda fotografiar su cuerpo desnudo y enviar la imagen a más de un contacto y no solo eso, sino tener contacto físico con más de dos jóvenes en menos de un mes; ambos casos de igual forma aplican para los hombres pero abunda más en las mujeres.

   El alcoholismo se ha convertido hoy en un cinismo impresionante, algo que realmente no se puede explicar. Un adolescente menor de edad puede salir con el carro un viernes o sábado por la noche a dónde sea y regresar esa misma noche a su casa excesivamente borracho sin que sus padres le digan nada, o con un ligero regaño y con permiso para salir de nuevo la semana entrante. No hay quien regule ésta falta. La ley se hace de la vista gorda en antros clandestinos, los padres prefieren no pasar un mal trago y dejar a sus hijos a la deriva y la sociedad al parecer no lo nota.

   Y ni hablar de la espiritualidad. La carencia de la fe en los jóvenes es mayúscula y de esto pude darme cuenta el domingo en la iglesia. Se pueden contar con los dedos de la mano cuántos jóvenes hay ahí, y ojalá eso fuera algo muy importante, ojalá pudiéramos tener la certeza de que a pesar que no están en misa pueden estar en otro lado viviendo bien, pero eso mismo es causa de la falta de valores. Yo me doy cuenta que infinitas veces he necesitado de la presencia de Dios en mi vida y la he pedido a gritos. He necesitado de hacer una oración y encomendarme; he orado y tenido fe en que Dios me acompañaría en ese examen tan difícil, en la elección de mi licenciatura, en un problema con mis amigos o padres y me duele saber que esa certeza que yo tengo en Dios de que las cosas saldrán bien, no la tienen más jóvenes que se sienten solos e inseguros.

   Como testimonio personal, lo que a mí me ha mantenido cerca de mi familia y de mis valores es que mis padres nunca me han dejado a merced de mis caprichos y me han levantado de cada tropiezo propio de la edad de la mejor manera. Es de humanos equivocarse y es de jóvenes hacerlo constantemente, y la mejor manera de salir del error es con manos amigas. No se trata de prohibir las fiestas, ni las redes sociales, ni el viernes con amigos, ya que son nuestro primer acercamiento con el mundo fuera del hogar; se trata de inculcar los valores necesarios para que cuando tu hijo ponga un pie fuera de la casa puedas decir “estoy seguro de que hice y dije lo necesario para saber de antemano que mi hijo se comportará de la mejor manera”.

   Es todo un reto para un joven no entrar en él círculo social común que hoy prolifera, y esto no depende de nosotros muchas veces, de hecho casi nunca; depende de nuestros padres y nuestra familia así como de las buenas amistades. Un bebé se quema con el fuego si los papás no están ahí para decirle “no toques, quema”. No veo la diferencia en que un adolescente se drogue, tome en exceso o tenga relaciones sexuales prematuras si los papás no están ahí para decirle “no lo hagas, es peligroso, daña tu vida”´. Así como el talento no nace sino que se hace, una vida espiritual con valores no nace, se fomenta.

   Lo que los jóvenes necesitamos para acercarnos a Dios, son personas cercanas a nosotros, personas que admiremos, que nos enseñen el camino correcto hacia la vida espiritual de una forma que nos sea agradable y simpática. Un ejemplo de esto es un amigo que va a un grupo de jóvenes todos los domingos llegando todos los lunes a la escuela fastidiado y me dice: “detesto ir ahí, me ponen a cantar, bailar y hablar de mis problemas y realmente lo odio”. A mí me causa mucha gracia porque mi amigo es la persona más introvertida que conozco y me parece obvio el resultado de desagrado y fastidio que hoy siente por ir a reunirse con un grupo de jóvenes extrovertidos todos los domingos. No todos abrazamos la espiritualidad de la misma forma, es necesario tomarse el tiempo y buscar la manera de acercarnos a un tema tan desconocido por nosotros, es necesario que nos enseñen que no es rezar un rosario entero de rodillas con la abuela, sino que es algo mucho más profundo y hermoso.

   Nos han dicho durante toda la vida que el mundo es nuestro, que todo nos pertenece, que somos los mejores. Nacimos en la generación donde los padres nos lo dan todo, donde carecemos de regaños, donde las calificaciones ya no son un estándar de nada; somos la generación que hacía un berrinche y nos premiaban, somos la generación que dice “con 6 paso”. Somos la generación que no teme a nada ni a nadie, la generación que vive muy rápido. Los alumnos que sacaban 5 y el reclamo no era para el hijo si no para la maestra; una generación que se quiere comer el mundo de un bocado sin saber realmente nada sobre éste.

   Es triste y vergonzoso para mi tener que redactar y entregar este escrito, sin embargo, lo considero necesario. Éstos no son a grandes rasgos los principales problemas de mi generación, éste es un llamado de auxilio a las generaciones mayores.